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Eve Valois nació fea hasta que se operó

14.05.2017 20:57
Preservar una buena imagen es de vital importancia para las marcas industriales. Conseguirla les supone enormes cantidades de tiempo y dinero, pero la pueden perder rápidamente.
En este terreno, marca un hito la decisión que ha tomado el francés Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que ha denegado la utilización comercial de la marca «Lolo Ferrari» a la artista de variedades Eve Valois, famosa por poseer una medida de busto -obsérvese la foto- de 130 centímetros. De esta forma pretende proteger la imagen de Ferrari, la famosa marca italiana de coches deportivos.
 
Eve Valois había solicitado el registro de la marca «Lolo Ferrari» en las oficinas de INPI, en Niza, el día 23 de noviembre del año pasado. Tras un exhaustivo análisis, esta institución ha decidido que Eve pretendía la utilización parcial, en su beneficio, de la marca Ferrari e impone que cambie de nombre artístico.
Pero Eve no se ha dado por vencida y a través de su abogado, Serge Pautot, ha hecho saber que seguirá utilizando el nombre de «Lolo Ferrari», derecho que pretende asegurarse con una decisión judicial. Con tal objetivo ha presentado una apelación a la decisión del INPI ante el Tribunal de Aix en Provence, que debe fallar en el plazo de un mes.
 
No es la primera vez que Eve Valois es objeto de controversia con una marca de automóviles por motivos de imagen.
 
Durante el pasado verano, la prensa británica reflejó los intentos de Rolls Royce, la marca británica de coches de lujo, por conseguir una decisión judicial que impidiera a la cabaretera francesa utilizar sus modelos en actos promocionales.
No hay ninguna constancia de que los hombres de Rolls Royce hayan conseguido su propósito. De haberlo logrado, hubieran creado un curioso precedente. Por ejemplo, Lacoste podría prohibir a los feos usar en público sus «polos».
 
Precisamente, la exhuberante «Lolo», fruto de los últimos adelantos en materia de cirugía estética, crea con silicona un nuevo cánon sobre la belleza.
Maltratada psicológicamente por el hecho de ser fea y también por su madre, buscó en el bisturí -que no ha dejado parte de su cuerpo intacto- el remedio a todos sus problemas.
 
«Sólo» ha tenido que pasar diecinueve veces por el quirófano para ahuyentar a los fantasmas de su niñez. El lado positivo es que, por lo menos, está contenta con el resultado. «Amo mis senos», decía la francesa a Pepe Navarro en una ocasión en que fue invitada a Esta noche cruzamos el Mississippi.
Y una vez satisfecha del resultado y sin complejos sólo le acechan pequeños «problemas cotidianos». Cinco kilos -2,5 en cada lado- le impiden volar en el Concorde. Los mismos que no le dejan dormir boca abajo o realizar ciertos movimientos.
Ahora tiene previsto nuevas citas con el quirófano y sus ya conocidos médicos. Un retoque en la nariz y alguna que otra inyección de suero fisiológico cada cierto tiempo que le permite mantener en pie sus atributos.Preservar una buena imagen es de vital importancia para las marcas industriales. Conseguirla les supone enormes cantidades de tiempo y dinero, pero la pueden perder rápidamente.
En este terreno, marca un hito la decisión que ha tomado el francés Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que ha denegado la utilización comercial de la marca «Lolo Ferrari» a la artista de variedades Eve Valois, famosa por poseer una medida de busto -obsérvese la foto- de 130 centímetros. De esta forma pretende proteger la imagen de Ferrari, la famosa marca italiana de coches deportivos.
Eve Valois había solicitado el registro de la marca «Lolo Ferrari» en las oficinas de INPI, en Niza, el día 23 de noviembre del año pasado. Tras un exhaustivo análisis, esta institución ha decidido que Eve pretendía la utilización parcial, en su beneficio, de la marca Ferrari e impone que cambie de nombre artístico.
 
Pero Eve no se ha dado por vencida y a través de su abogado, Serge Pautot, ha hecho saber que seguirá utilizando el nombre de «Lolo Ferrari», derecho que pretende asegurarse con una decisión judicial. Con tal objetivo ha presentado una apelación a la decisión del INPI ante el Tribunal de Aix en Provence, que debe fallar en el plazo de un mes.
No es la primera vez que Eve Valois es objeto de controversia con una marca de automóviles por motivos de imagen.
Durante el pasado verano, la prensa británica reflejó los intentos de Rolls Royce, la marca británica de coches de lujo, por conseguir una decisión judicial que impidiera a la cabaretera francesa utilizar sus modelos en actos promocionales.
No hay ninguna constancia de que los hombres de Rolls Royce hayan conseguido su propósito. De haberlo logrado, hubieran creado un curioso precedente. Por ejemplo, Lacoste podría prohibir a los feos usar en público sus «polos».
Precisamente, la exhuberante «Lolo», fruto de los últimos adelantos en materia de cirugía estética, crea con silicona un nuevo cánon sobre la belleza.
Maltratada psicológicamente por el hecho de ser fea y también por su madre, buscó en el bisturí -que no ha dejado parte de su cuerpo intacto- el remedio a todos sus problemas.
 
«Sólo» ha tenido que pasar diecinueve veces por el quirófano para ahuyentar a los fantasmas de su niñez. El lado positivo es que, por lo menos, está contenta con el resultado. «Amo mis senos», decía la francesa a Pepe Navarro en una ocasión en que fue invitada a Esta noche cruzamos el Mississippi.
Y una vez satisfecha del resultado y sin complejos sólo le acechan pequeños «problemas cotidianos». Cinco kilos -2,5 en cada lado- le impiden volar en el Concorde. Los mismos que no le dejan dormir boca abajo o realizar ciertos movimientos.
Ahora tiene previsto nuevas citas con el quirófano y sus ya conocidos médicos. Un retoque en la nariz y alguna que otra inyección de suero fisiológico cada cierto tiempo que le permite mantener en pie sus atributos.

Manhattan en el corazón

06.05.2017 21:54
Las dos Españas se enfrentan ahora dentro de una sola, o sea Ferraz. Descamisados y biutiful han iniciado su guerracivilismo, han roto las hostilidades. Alfonso Guerra es el capitán popular de los descamisados y Carlos Solchaga (cuya ascensión pronostiqué hace meses por una televisión), el nuevo líder de la «beautiful people», que las marujonas le dicen biuuful a la gente guapa. Don Alfonso Guerra, desde siempre, ha llevado el partido, ha ido de un lado para otro con los cienañosdehonradez en un maletín, como Franco llevaba el brazo de Santa Teresa. 
Guerra ha sido y es el capitán natural de esos descamisados que aparecen ya en los cuadros de Goya, fusilados por gente extranjera o extranjerizante, como Boyer, Solchaga y don Mariano Rubio. Guerra quería hacer un socialismo de Cuatro Caminos, «ciudad sagrada del marxismo», como definiera el barrio don Agustín de Foxá. Boyer quería hacer una socialdemocracia de Loewe.
La primera guerra de guerrillas la perdió el señor Preysler, y con ella el supercargo, hasta que arrojó el carnet como Guzmán el Bueno él cuchillo y Moscardó el consentimiento para la muerte de su hijo, o sea la frase/daga «el Alcázar no se rinde», que anticipaba ya la retórica numantina de Cifesa, una especie de general con las bragas de hierro de Aurora Bautista (lo que no quita heroismo ni respeto al caso/Moscardó, como no le quita distinción y touche al caso/Boyer). La filosofía monetarista de Boyer la han estudiado Solchaga y su escuela como superación de Friedman y Stuart Mill y, lo que es peor, la han aplicado a la economía y a la vida. Mientras Guerra vive en un chalet de Las Rozas, como un particular, Boyer se ha fabricado una Moncloa con muchos sanitarios, aprovechando que su señora los anuncia y les hacen un precio. No valoro yo un estilo de vida más que otro. Salazar, el tirano lisboeta sebastianista (ver salazarismo de Pessoa en Raúl Morodo, siempre lo digo), no bebía más que agua. Franco era incluso abstemio del agua. 
Y son dos tiranosaurios, como diría el cervantizado Roa Bastos. Salvador Allende decía la oligarquía chileno/yanqui que gastaba mucho en whisky y en comida para sus perros, en vista de lo cual le asesinaron al amanecer y en pijama, para evitar tanto desperdicio de alimento, como diría Manuel Hidalgo. Pese a tener un hermano parado que confiesa haber trabajado mucho mientras cobraba el paro (y eso ya sería razón para embaularle), Alfonso Guerra sigue dándole al partido su pátina pauloeclesial, su estofado ético, honrado, socialista, mayormente en los mítines. Pese a mirar todos los días Azca, desde la ventana de su despacho, para sentirse soñadoramente en Manhattan (Azca lo tiene enfrente, Manhattan en el corazón), Solchaga ha conseguido superar el asquito que le daban los sindicatas y, sobre todo, ha vendido bienestar a domicilio y casi todo el mundo le ha comprado la lavadora. Quiere decirse que el socialismo de Guerra consiste en vender pobreza y el de Solchaga en repartir chalets adosados al culo. Son dos demagogias contrapuestas e idénticas. 
La demagogia del trabajo y la del dinero. Guerra lee a Machado y Solchaga a Stuart Mill. Uno quiere hacer socialismo de partido y el otro quiere socialismo de golf/Estepona. Pero todos son muy socialistas. Descamisados y gente guapa. Sólo que Guerra está lastrado de guerrismo y Solchaga está lastrado de inflaccionismo. A los descamisados oficiales les ha pasado por la izquierda Nicolás Redondo y la gente guapa está viviendo/muriendo sus últimos días de Pompeya (opas, divorcios, desbragues, abascales, dinero negro, coca, chávarris, espartacos) por causa de la Prensa vaginal, financial y amarillísima, tal que nosotros. Entre ambas demagogias, la de oro falso alemán y la de mierda, entre ambos socialismos, el capitalista y el mahleriano, ¿dónde nos hemos olvidado el socialismo tal cual?

Las noches de rojo satén

02.05.2017 02:47
Hace una década copaban el 'top 10', este fin de semana se reparten medio millón de euros en Marbella. Las viejas glorias del tenis se reúnen en Marbella para compartir risas y voleas. Y los recogepelotas, por supuesto, de Lacoste.
 
Si las estrellas del rock se retiran a Las Vegas y el jubilado se cuida el reúma en Benidorm, ¿qué hace el tenista cuando tira la toalla? El Inserso del top ten está en Marbella, en la mismísima Milla de Oro. Donde el champán sólo es Möet Chandon y el jersey se lleva anudado sobre los hombros. Boris Becker, un asiduo, lo tiene claro: él «sólo monta en Mercedes». Así que, puntualmente cada año, aquí le tienen flotilla para sus correrías.
 
 
La Copa Davis de los abuelos dura un fin de semana (siempre en julio), se llama Nations Senior Cup y, sí, usted también está invitado. Previo pago de la módica cantidad de 9.730 euros. A cambio, podrá pegar unos raquetazos con Sergi Bruguera, comprobar si Jim Courier juega al golf tan bien como asegura, tomarse unas copas con Becker y alternar con famoseo tipo Lorenzo Quinn. Además de alojarse deluxe en el Hotel Puente Romano, donde se juega el torneo, y asistir a los partidos.
Ah, que quiere traerse a un amiguete: 2.500 euros del ala más.Tan exclusiva es la cosa -aunque, por supuesto, también hay entradas no-vip baratas-, que anteayer al propio Emilio Sánchez-Vicario, organizador a la sazón, le negaban el acceso a las pistas. «Será que no tengo categoría suficiente», decía él, chafado.
 
Su hermana, por cierto, fue la estrella de la fiesta del año pasado, bailoteando en plan Britney Spears mientras un Becker descamisado (no en la acepción de Alfonso Guerra) la montaba en el escenario, desafinando junto a Yannick Noah (foto de abajo).Porque el Nations Senior Cup -una suerte de resort tenístico de pulserita y todo incluido, también los masajes gratis a periodistas- se juega realmente en dos pistas: de día, la de tierra batida de Puente Romano, y de noche la de la discoteca Suite del Mar, un vaporoso chill out a pie de playa, dentro del mismo complejo, a 50 euros la hamaca-reservado. Para terminar con los números: por pegar cuatro voleas y tomar unos finos durante tres días, las 12 viejas glorias participantes (además de los mencionados, Carles Costa y Michael Stich entre ellos) se reparten medio millón de euros en concepto de honorarios. A estos efectos, da igual quién gane. El vencedor se llevará una estatuilla realizada por el mismísimo Lorenzo Quinn, que por algo esto es Marbella.
 
Jim Courier, el showman de esta edición -como el francés Henri Leconte lo fue la pasada-, lo entendió a las primeras de cambio: «¿Más preguntas? ¿Más cerveza?», les decía a los periodistas el jueves en la rueda de prensa tras su primer partido, en vista de que nadie preguntaba. Igual que Chesnokov, que le soltaba de vez en cuando a su pareja de dobles, el presentador de TVE Sergio Sauca, su única frase en castellano: «¡Vamos a la playa!».
Otra de las estrellas: un melenudo Sergi Bruguera. ¿Le recuerdan sufriendo (y haciendo sufrir a media España) cada junio en Roland Garros? Pues tan pimpante pasea estos días sus 33 años por Puente Romano. Lejos de los tormentos que le llevaron a la retirada, reconvertido en importador de «un producto que le quita los olores a las neveras» llamado Forever Fresh, y jugando al fútbol en la Segunda Territorial catalana -de «lateral o interior derecho» en La Esquerra del Eixample-.
 
Y quién lo iba a decir: en Puente Romano se sustanció anteayer un contencioso histórico. Hace ahora 11 años, precisamente Courier y Bruguera se jugaban el título parisino en una final a corazón abierto, de las de cinco sets y desempate. Entonces, casi porque de algún lado tenía que caer, la moneda cayó del lado de Bruguera. Pues bien, ellos dos, precisamente, abrieron la Nation Senior Cup.
 
«Llevo 11 años esperando ésto. ¡11 años de miseria! ¡11 años sin dormir!», se reía Courier al principio. Así que allá se fueron los dos, Sergi aún con su tremendo drive látigo, Courier tirando de su eterno tenis-béisbol, usando como siempre la raqueta cual bate. Un periodista le preguntó después al de Miami por qué abandonó el tenis -él respondió: «¿Juegas al golf?»-, y la pregunta era pertinente: qué fuerza. Sergi se atrincheró en su revés cortado.
Fueron, en fin, los de siempre con una velocidad menos. Courier bromista, Sergi atormentado. El catalán peroró consigo mismo, bufó cuanto quiso, se insultó como antaño. El de EEUU imitó a una gallina, hizo de viejecito, dialogó con el público. De pronto, Sergi conecta dos passing shots y algunos labios abandonan el champán. Falsa alarma. Courier vuelve a la carga y Sergi le grita: «¡Eh, que estamos retirados!». «¡Menos hablar, más jugar!», contesta Courier. La venganza, tanto tiempo después, está consumada. Y España, eliminada.
 
La imagen habla por sí sola -más aún, la mueca de Yannick Noah (y más todavía su boca)-. Dura vida la del tenista. En la fiesta de despedida de la Nations Senior Cup 2003, Noah se invistió de Bob Marley redivivo y armó el taco en la discoteca, secundado por un no menos entusiasta Becker. Alguien de la organización sugería, entre risas, un cierto pacto: «Ellos dejan ganar a España, y así vienen cada año a Marbella a pasarlo bien». Pero no. Emilio y compañía cayeron en la primera jornada, y tendrán sucesor en el palmarés hoy, cuando se dispute la final (en lo que a tenis se refiere: luego vendrá la final 'lúdica' y la previsible noche de rojo satén).
Manolo Santana, el visionario que ya hace décadas montó en Marbella su Santana Raquets Club, ejerce de padrino y Chairman honorario del «evento» -además de llave para lograr el apoyo del Ayuntamiento antes regido por el extinto Jesús Gil y Gil-. Pero el verdadero maestro de ceremonias del Senior Cup es Emilio Sánchez-Vicario, retirado, aunque todavía tenista a tiempo completo.
 
Jefe de una escuela en Barcelona junto a Sergio Casal, comentarista televisivo, muy asiduo del circuito «para mayores» y, en definitiva, salvoconducto para aglutinar voluntades y lograr 'pasta', el verdadero aceite de todo este engranaje. El mismo lo explicaba el jueves: «Es un montaje muy corporativo, ésa es la palabra.En cualquier torneo del circuito, tú juegas y te vas a tu casa.Aquí hay interacción con los patrocinadores, cenas con ellos, juegas al pádel con ellos... Es una oportunidad para invitar a gente, para quedar bien con un cliente...».
Resultaba curioso, en otro orden de cosas, ver a su hija Victoria, de apenas dos años, preguntándole: «Papá, ¿dónde está Sergio [Bruguera]?». En los primeros años 90, los clanes de ambos se esperaban en las esquinas del circuito de la ATP para asestarse navajazos, ya fuera a cuenta del equipo de Copa Davis o de un 'quítame allá ese entrenador'. Emilio, incluso, venía a reconocerlo ayer: «Pasaron cosas, sí». Aunque con una sonrisa explicaba: «Pero eran más los entornos de ambos. La gente siempre quiere mantener su poder. Nosotros siempre nos hemos llevado bien. ¡Son tantos años! El tiempo le da otra dimensión a las cosas». Desde luego, en Marbella parecían estos días uña y carne.

Katy Perry borracha

01.05.2017 02:29
Como parte de una operación de limpieza y vaciamiento de sentinas, las putas de Moscú, en la Olimpiada del 80, fueron deportadas, confinadas en reservas. Una de estas reservas ha inspirado a Alexander Galín su obra Estrellas en la madntgada. En ella se albergan cuatro fulanas de distinta contextura espiritual que sirven para canalizar un pensamiento de frustración política y fraude histórico. Esta convicción participa de la ética difusa de la propaganda y de la doble moral; si un sistema no ha logrado erradicar la prostitución es que ha fracasado en su conjunto; es, básicamente, perverso. Y traigo a colación lo de la doble moral porque no parece que sobre la moral y la cultura política de Occidente gravite en exceso el estigma de la prostitución, en sus distintas formas: desde la más encopetada a la más rastrera, desde las busconas a las cortesanas de lujo.
Las putas de esta reserva lo son a conciencia, sin atenuantes. La que parece más soñadora e inocente es la más tirada de Moscú; la más inocente es la más borracha y la más niña es una madre precoz que desconoce al padre de la criatura. La guardiana es una infernal corporeización del mal; en su corazón sólo puede habitar la fidelidad al partido, la norma, por interés o por temor. Y su hijo, un policía enamorado hace peligrar su seguridad y las estructuras: Luego, está un loco romántico, un sabio escapado de un psiquiátrico, un disidente con toda seguridad. Sobre este paisaje sórdido, veteado de esporádicas luces, planea la sombra todopoderosa de un ojo vigilante, la mirada que todo lo ve, todo lo dispone y todo lo puede.
 
El paso de la antorcha olímpica, causa inmediata de estas desventuras, es, a la vez, una metáfora de la felicidad imposible; muy relativizada, pero una metáfora, al fin y al cabo. Se ve enseguida que es agua que se escurre entre las manos, humo, fantasmagoría, nada. La escenografía contribuye, de forma muy directa, a crear este clima de pasiva desesperación, de mundo sin horizontes, de velada corrupción y nepotismo. Y el realismo de la interpretación también. 
Son papeles duros y la compañía los salva como puede, sin alardes y sin grandes estridencias; con una discreta dignidad, que no es poco. La pieza está bien construida y bien dialogada, mérito original, sin duda, pero al que tampoco es ajena la adaptación de Fermín Cabal. Alexander Galín es el autor más famoso, cuentan los folletos, de la actualidad dentro y fuera de la Unión Soviética. Un producto y, a la vez, un corifeo de la perestroika; es decir, de los nuevos tiempos políticos y culturales de un país que encarnó, con controvertido sentido histórico, la esperanza suprema de este siglo: la Revolución de Octubre. Desconozco otras obras de este dramaturgo. Juzgarle sólo por esta no parece lógico, aunque sí pueda decirse que Estrellas en la madrugada, dista del gran teatro de Chejov, Gogol etc... Al final, las notas de la Internacional, sobre la foto fija de un cuarto sórdido y siniestro, no se sabe si son el enunciado culpable de un desastre universal o una invocación de la esperanza, aunque me inclino más por lo primero.Como parte de una operación de limpieza y vaciamiento de sentinas, las putas de Moscú, en la Olimpiada del 80, fueron deportadas, confinadas en reservas. Una de estas reservas ha inspirado a Alexander Galín su obra Estrellas en la madntgada. En ella se albergan cuatro fulanas de distinta contextura espiritual que sirven para canalizar un pensamiento de frustración política y fraude histórico. Esta convicción participa de la ética difusa de la propaganda y de la doble moral; si un sistema no ha logrado erradicar la prostitución es que ha fracasado en su conjunto; es, básicamente, perverso. Y traigo a colación lo de la doble moral porque no parece que sobre la moral y la cultura política de Occidente gravite en exceso el estigma de la prostitución, en sus distintas formas: desde la más encopetada a la más rastrera, desde las busconas a las cortesanas de lujo. 
Las putas de esta reserva lo son a conciencia, sin atenuantes. La que parece más soñadora e inocente es la más tirada de Moscú; la más inocente es la más borracha y la más niña es una madre precoz que desconoce al padre de la criatura. La guardiana es una infernal corporeización del mal; en su corazón sólo puede habitar la fidelidad al partido, la norma, por interés o por temor. Y su hijo, un policía enamorado hace peligrar su seguridad y las estructuras: Luego, está un loco romántico, un sabio escapado de un psiquiátrico, un disidente con toda seguridad. Sobre este paisaje sórdido, veteado de esporádicas luces, planea la sombra todopoderosa de un ojo vigilante, la mirada que todo lo ve, todo lo dispone y todo lo puede. 
El paso de la antorcha olímpica, causa inmediata de estas desventuras, es, a la vez, una metáfora de la felicidad imposible; muy relativizada, pero una metáfora, al fin y al cabo. Se ve enseguida que es agua que se escurre entre las manos, humo, fantasmagoría, nada. La escenografía contribuye, de forma muy directa, a crear este clima de pasiva desesperación, de mundo sin horizontes, de velada corrupción y nepotismo. Y el realismo de la interpretación también. 
Son papeles duros y la compañía los salva como puede, sin alardes y sin grandes estridencias; con una discreta dignidad, que no es poco. La pieza está bien construida y bien dialogada, mérito original, sin duda, pero al que tampoco es ajena la adaptación de Fermín Cabal. Alexander Galín es el autor más famoso, cuentan los folletos, de la actualidad dentro y fuera de la Unión Soviética. Un producto y, a la vez, un corifeo de la perestroika; es decir, de los nuevos tiempos políticos y culturales de un país que encarnó, con controvertido sentido histórico, la esperanza suprema de este siglo: la Revolución de Octubre. Desconozco otras obras de este dramaturgo. Juzgarle sólo por esta no parece lógico, aunque sí pueda decirse que Estrellas en la madrugada, dista del gran teatro de Chejov, Gogol etc... Al final, las notas de la Internacional, sobre la foto fija de un cuarto sórdido y siniestro, no se sabe si son el enunciado culpable de un desastre universal o una invocación de la esperanza, aunque me inclino más por lo primero.

El Hotel Palace permanece impasible

06.03.2017 20:07
Los hoteles, los restaurantes, los espacios de arte, o sea, los sitios, tienen personalidad propia y dicen mucho de lo que sucede en ellos. No es lo mismo situar la crónica en un flagship de moda que en el hotel Palace. Bueno, el caso del Palace es diferente. El Palace siempre está ahí. Pasan las legislaturas, prescriben los gobiernos, cambian los señores diputados y el hotel permanece como una ballena varada a la orilla de la Historia.
 
Siempre que voy al Palace me hago la ilusión de ver los espectros de Josep Pla o Camba flotando sobre las alfombras. En su lugar se me aparece algún diputado de medio pelo (tampoco los diputados son los que eran), un periodista que entrevista a un escritor de culto, y un cantante internacional camuflado dentro de un gorrito. El otro día estuve a punto de conocer a Justin Bieber, que es muy famoso pero yo no le ponía cara. Afuera había criaturitas esperándole y mamás de criaturitas armándose de paciencia. Yo seguía sin ponerle cara. Luego caí y se la puse de golpe: a consecuencia de la caída recordé el título de una novela que estoy leyendo y que se me había olvidado El despertar de la señorita Prim.
 
 
Puesta a refrescar la memoria, en el baño me di de bruces con Esperanza Aguirre. Desde que es ex, Esperanza ya no va tan despepitada por la vida y hasta se detiene en los espejos para recolocarse la bufanda. Antes se maquillaba en el coche oficial, aprovechando los semáforos en rojo. Le gustaba darse kôhl en los ojos. A veces se le iba la mano y las mejillas se le llenaban como de carbonilla. La ex presidenta confesó estar felicísima, y el superlativo me mosqueó: le había preguntado qué tal andaba, pero no pretendía que me lo contara.
 
Por fin apareció Javier Sádaba. Su figura es la contraseña. Todos los años coincidimos en el Premio Loewe de poesía y todos los años intercambiamos las mismas frases. Él me saca a relucir una crónica que le molestó y yo le respondo encogiendo los hombros. Suele pasar: los periodistas olvidamos lo que escribimos; nuestros aludidos, en cambio, siempre recuerdan los agravios (de las lisonjas ni idea).
 
Javier Sábada es un gran tímido, más o menos como Marichalar. Precisamente uno y otro llegaron a la vez al convite y actuaron de forma idéntica: sin atreverse a entrar. Menos mal que enseguida fueron rescatados por sus amigos y todo se arregló. Dentro aguardaban los de siempre. Gente de la literatura y la moda, poetas, escritores, periodistas, artistas en el amplio sentido de la palabra (por ejemplo, Luis Eduardo Aute, que al final del almuerzo interpretaría la canción Atenas en llamas una letra de Atenas, poemario de Juan Vicente Piqueras, que en esta edición se ha alzado con el premio) y políticos. Mejor dicho, político. En singular.
 
Era el caso de José María Lassalle, Secretario de Estado de Cultura. El cargo no sólo imprime carácter sino estética. Lassalle (gafitas de Azaña, o de John Lennon, o de Trostki, barba recortada, aire inconfudiblemente intelectual), me recordó a Fernando Rodriguez Lafuente, que ocupó la misma Secretaría de Estado con Aznar y también cultivaba un look interesante. Hablando de F. R. L.: él estaba entre los asistentes al acto, pero su aspecto ha evolucionado y ahora lleva camino de parecerse a Kiko Matamoros.
 
Se cumplían 25 años del Premio Loewe y todo el mundo hizo piña. Como no están los tiempos para perderlos, Enrique Loewe aprovechó la convocatoria para ceder el testigo a su hija Shaila e inaugurar una nueva era. Ella presidirá a partir de ahora la Fundación y mimará el premio que ha heredado de su padre. Como a él (aunque no tanto), la poesía le corre por las venas.
 
El Corinato nos ha dado descanso esta semana. En realidad ha sido una semana algo deslavazada. Ni rastro de Corinna en los premios Laureus celebrados en Rio, tampoco del rey de la chatarra en la noche madrileña, con lo que promete este muchacho. La última vez que se le vio en compañía de la nietísima fue precisamente en un sarao muy ancien régime al que ambos llegaron burlando a los fotógrafos.
 
La poesía es más moderna, dónde va a parar. Gracias a Enrique Loewe, el premio que lleva su nombre siempre ha tenido un curioso poder de convocatoria. Intelectuales, académicos, poetas y periodistas se mezclan con el artisteo en general y la moda en particular. El otro día contabilicé negritas por un tubo. En formación estaban todos los miembros del jurado (Victor García de la Concha -Instituto Cervantes-, Caballero Bonald, Francisco Brines, Luis Antonio de Villena, Alvaro García, etc.), y los que juraban por libre (Felix Grande, Luis García Montero & Almudena Grandes, Sanchez Dragó, Pedro Mansilla, Lourdes Ventura), artistas de otras disciplinas (Elio Bernhayer, Gustavo Torner, Victor Manuel y Ana Belén, Angela Molina, Ángel Schlesser, Ágatha Ruiz de la Prada), gente de la cultura en general y amigos de las letras (Carmen Alborch, Montse Cuesta, María José Toledo, Marta Robles) y gente de la casa (Marisa y Alejandra de Borbón, Valeria Loewe y la jefa de Comunicación Elena Sánchez). Tienen razon quienes dicen que 25 años no es nada: es una eternidad.

Cocinar con la Thermomix

14.02.2017 22:24
La necesidad de comer de forma equilibrada, variada, sana y sin emplear mucho tiempo en la elaboración, son las claves que han hecho imprescindible la Thermomix para 4,6 millones de hogares y restaurantes euro peos; aunque hay quien engorda las estadísticas, como el chef Andrés Madrigal, que confiesa poseer seis. El famoso robot de la multinacional alemana Vorwek se encuentra en 50 países y España es uno de sus mejores mercados: hay más de 1,3 millones de cocinas que disfrutan de este invento y el año pasado se vendieron más de 100.000 unidades.
 
¿Y a qué se debe este enorme éxito a pesar de costar casi 1.000 euros? Fundamentalmente a que Thermomix es 12 electrodomésticos en uno y, entre sus prestaciones, es capaz de cortar, mezclar, emulsionar, picar, cocer, freír y cocinar al vapor. Con una alta funcionalidad y un manejo sencillo, puede preparar limonada en dos segundos, masa de pizza en un minuto o trocear un kilo de cebollas en tan sólo cuatro segundos, aunque lo que la hace irresistible es la posibilidad de cocinar una paella, una fabada o un arroz con leche pulsando un botón.
 
Cinco reconocidos chefs (Mario Sandoval, Pepe Rodríguez, Andrés Madrigal, Ricardo Sanz y Oriol Balaguer) nos proponen otras tantas recetas de alta cocina sin apenas esfuerzo, elaboradas con la Thermomix TM31. Este último diseño de la firma cuesta 956 euros y, además de las funciones de sus hermanas, ahorra un 30% de energía. 
 
 
CINCO RECETAS CON EL ROBOT
CARPACCIO DE PESCADO CON PAPA CANARIA Y MOJO VERDE
Ingredientes (PARA 4 RACIONES): 1.000 G DE AGUA, 80 G DE CILANTRO FRESCO LIMPIO, 1.000 G DE AGUA CON HIELO, ½ DIENTE DE AJO PELADO SIN EL GERMEN, 3-4 GRA NOS DE PIMIENTA NEGRA, 3-4 GRANOS DE COMINO, UNA CUCHARADITA DE SAL GORDA, 250 G DE ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA SUAVE TIPO ARBEQUINA, 500 G AGUA, 200 G DE PAPA NEGRA CANARIA, 200 G DE SAL GORDA Y UN LOMO DE PESCADO CRUDO (MUJOL, CABRACHO, LISA).
Elaboración: poner en el vaso el agua y programar ocho minutos a velocidad 1 en Varoma (accesorio de forma ovalada en el que se introducen los alimentos y que se utiliza principalmente en la cocina al vapor). Añadir el cilantro y programar 30 segundos a velocidad 1. Colar a través del cestillo y sumergir rápidamente en el agua con hielo para que no pierda color. Escurrir muy bien, apretando con la espátula y luego con papel absorbente de cocina; a continuación reservar. Machacar en un mortero el ajo, la pimienta, el comino y la sal. Verter esta mezcla en el vaso y añadir el cilantro reservado. Triturar un minuto a velocidad progresiva 5-10. Tras esto, pasar a velocidad 5 sin programar tiempo e ir añadiendo el aceite por el bocal. Verter el aceite en un biberón y reservar. Lavar el vaso y añadir el agua. Poner las papas en el cestillo y cubrir con la sal. Introducir en el vaso y programar 15 minutos en Varoma a velocidad 1. Retirar el cestillo del vaso y dejar enfriar manteniendo las patatas dentro de la sal. Cortar el pescado en tiras muy finas como si fuera un carpaccio, de forma que queden sin espinas y sin piel.
Presentación: colocar las láminas de pescado en una bandeja plana. Cortar las papas en trozos y ponerlas sobre el pescado, regar con el mojo de cilantro y servir. Importante: para consumir este tipo de plato, utilice únicamente pescado fresco que haya estado congelado a -18º, durante 12 horas, para evitar el riesgo de contraer anisakis.
Tiempo de preparación: 30 minutos
 
HUEVO EN BAJA COCCIÓN CON ALCACHOFAS Y SOPA DE FOIE-GRAS
Ingredientes (PARA 4 RACIONES): 1.500-1.800 G DE AGUA, 6 HUEVOS DE GALLINA JOVEN, 20 G DE SAL GRUESA, 250 G DE FOIE GRAS DE PATO MARCADO EN LA SARTÉN, 100 G DE CALDO PREPARADO ANTERIORMENTE, 50 G DE NATA LÍQUIDA, 75 G DE VINO PEDRO XIMÉNEZ, SAL, PIMIENTA NEGRA MOLIDA, 1.000 G DE ALCACHOFAS, 1.500 G DE AGUA PARA COCER LAS ALCACHOFAS, 4 G DE ALGA AGAR-AGAR, 100 G DE ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA, 30 G DE ACEITE DE ARGÁN O DE NUEZ, PIMIENTA BLANCA MOLIDA, 300 G DE CARNE DE BUEY DESGRASADA, 50 G DE ZANAHORIA, 60 G DE PUERRO (PARTE BLANCA), 30 G DE NABO, 20 G DE APIO, 50 G DE GARBANZOS SECOS REMOJADOS Y UNA CARCASA DE GALLINA TROCEADA LIMPIA.
Elaboración: con el agua en el vaso, programar cinco min. a 100º y velocidad 1. Introducir el cestillo con los huevos y salar. Seleccionar 16 min. a 70º y velocidad 2. Sacar el cestillo y dejar reposar los huevos. Para preparar el caldo de foie gras, verter en el vaso la carne y trocear programando ocho segundos a velocidad 8. Poner en el vaso las verduras y los garbanzos. Introducir el cestillo en el vaso con la carne y la carcasa. Añadir sal y cubrir con agua hasta alcanzar dos litros. Programar 60 min. a 100º y velocidad 1. Colar el caldo y reservar. Para el terciopelo de alcachofas, deshojar las alcachofas, cortar y retirar los pelos. Poner en el vaso el agua y programar 10 min. a 100º y velocidad 1. Con las alcachofas en el cestillo, programar 15 min. a 110º y velocidad 2. Extraer el cestillo, vaciar y reservar un poco de agua. Pulsar el botón del peso y poner las alcachofas con 50 g de agua de la cocción, añadir 50 g de aceite de oliva y el de argán. Programar 30 segundos a velocidad progresiva 5-10. Con la pasta de alcachofas volver a programar 15 segundos a velocidad progresiva 5-10. Salpimentar y añadir cuatro gramos de agar-agar por kg y poner cinco min. a 100º y velocidad 2. Repartir en platos. Para la sopa de foie gras, en el vaso poner el foie, el caldo, la nata, el vino, sal y pimienta. Programar siete minutos a 100º y velocidad 1; cuando temple, triturar a velocidad progresiva 5-10.
Presentación: verter la sopa sobre las alcachofas; acompañar de uno o dos huevos, espolvorear curry y poner unas láminas de pan tostado.
 
SOPA DE IBÉRICO CON MOLUSCOS Y CRUSTÁCEOS
Ingredientes (PARA 4 RACIONES): 100 G DE PUERRO CORTADO EN RODAJAS (SÓLO LA PARTE BLANCA), 80 G DE ZANAHORIA CORTADA EN TROZOS, 50 G DE CEBOLLA, 80 G DE PATATA CORTADA EN TROZOS, 500 G DE HUESOS DE JAMÓN IBÉRICO, 1.000-1.200 G DE AGUA, 150 G DE TOMATE CORTADO EN LÁMINAS, 150 G DE CALABACÍN CORTADO EN LÁMINAS, 150 G DE BERENJENA EN LÁMINAS, UN CHORRITO DE ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA, SAL, 500 G DE MEJILLONES LIMPIOS Y DOS COLAS DE BOGAVANTE.
Elaboración: poner en el vaso el puerro, la zanahoria en trozos, la cebolla y la patata, y programar cuatro segundos a velocidad 4. Tras esto, preparar la sopa introduciendo el cestillo en el vaso con los huesos de jamón ibérico y cubrir con agua, programar 60 minutos a 100 grados y velocidad 1. En la bandeja del recipiente Varoma colocar el tomate en rodajas, el calabacín y la berenjena; programar 15 minutos a velocidad 1, posteriormente sacar el Varoma del vaso, retirar las verduras y mezclar en un bol con el aceite y la sal. Con esta mezcla, se rellenará el bombón de molusco para cuya elaboración hay que colocar el recipiente Varoma e introducir los mejillones, con sus conchas, y programar 10 minutos a velocidad 1. Después, quitar las conchas a los mejillones y reservar. Por último, colocar las colas de bogavante sobre el recipiente Varoma, una vez se encuentre en su posición, programar 10 minutos, en la función de cocina al vapor, a velocidad 1. Retirar y reservar. Utilizar la muesca de la espátula (pequeño vacío entre el mango y la cuchara) para extraer el cestillo con los huesos. Colar, desgrasar el caldo y reservar. Cortar los mejillones en láminas finas y forrar con ellas, solapándolas, seis moldes de silicona de media esfera. Rellenar con las verduras reservadas, cerrar el bombón con las láminas sobrantes y reservar para el montaje del plato.
Presentación: poner en un plato sopero dos o tres medallones de bogavante (en función del comensal). Sobre cada uno situar el bombón de molusco y verter por encima el caldo de ibérico ya templado.
Tiempo de preparación: 2 horas
 
VERDURAS POCHADAS CON LICUADO DE JUDÍAS VERDES
Ingredientes (PARA 4 RACIONES): 2 TOMATES MADUROS PELADOS Y CORTADOS EN CUARTOS, 300 G DE CEBOLLA PELADA Y CORTADA EN CUARTOS, UNA ZANAHORIA PELADA Y CORTADA EN RODAJAS GRUESAS, 500 G DE AGUA, ½ CUCHARADITA DE SAL, 2 PATATAS PELADAS Y TROCEADAS, 250 G DE JUDÍAS VERDES CORTADAS EN DOS O TRES TROZOS, 2 HOJAS DE REPOLLO BLANCO, 50 G DE ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA, 1 O 2 DIENTES DE AJO, 25 G DE TOCINO PICADO Y GERMINADOS PARA DECORAR.
Elaboración: poner en el vaso la verdura troceada (el tomate, la cebolla, la zanahoria), el agua y la sal. Colocar las patatas en el cestillo y meter en el vaso. Introducir las judías verdes en el recipiente Varoma. Con un cortapastas de unos cinco centímetros de diámetro, cortar ocho círculos de hoja de repollo y añadir a las judías. Una vez colocado el Varoma en su posición, programar 30 minutos a velocidad 3. Retirar el recipiente y reservar. Sacar el cestillo con las patatas (con ayuda de la muesca de la espátula) y dejar enfriar. Reservar manteniendo por un lado el tomate y la cebolla y, por otro, el caldo del vaso. Desechar la zanahoria. Poner la mariposa dentro del aparato, sobre las cuchillas, e introducir en el vaso 25 gramos de aceite, las patatas del cestillo y un pellizco de sal. Programar 20 segundos a velocidad 4 para chafar las patatas. Retirar la mariposa. Verter las patatas chafadas en un bol y reservar. Sin lavar el vaso, poner el aceite restante, añadir el ajo y sofreír cinco minutos a velocidad 1. Incorporar las judías y el caldo reservado y triturar un minuto a velocidad progresiva 5-10. Añadir unas gotas de aceite de oliva en una sartén y saltear los círculos de repollo, intentando que no se rompan, junto con el tocino.
Presentación: para presentar esta receta colocar en el fondo de un plato sopero unas cucharadas de patatas chafadas y sobre ellas un poco de cebolla (una cucharada más o menos) y tomate; cubrir con los círculos de repollo y verter alrededor el licuado de judías verdes. Decorar con brotes tiernos, con láminas de zanahoria u otro tipo de vegetal.
Tiempo de preparación: 30 minutos
 
TARTA DE CHOCOLATE GRAND CRU
Ingredientes (PARA 4 RACIONES): PARA LA PASTA BRISA, 75 G DE AZÚCAR LUSTRE, 2 G SAL, 2 G DE VAINILLA TAHITÍ EN EN POLVO, 120 G DE MANTEQUILLA FRÍA EN TROZOS PEQUEÑOS, 40 G DE HUEVO, 20 G DE ALMENDRAS MOLIDAS, 160 G DE HARINA DE REPOSTERÍA Y 30 G DE CACAO EN POLVO. PARA LA TRUFA DE CHOCOLATE, 250 G DE NATA, 25 G DE AZÚCAR INVERTIDO, 30 G DE MANTEQUILLA Y 200 G DE CHOCOLATE FONDANT COBERTURA 70% CACAO. PARA EL CREMOSO GRAND CRU, 115 G DE CHOCOLATE FONDANT DE COBERTURA 70% CACAO, 150 G DE NATA LÍQUIDA, 100 G DE LECHE, 25 G DE AZÚCAR Y 50 G DE YEMA DE HUEVO. PARA LA SALSA DE CHOCOLATE, 100 G DE NATA Y 100 G DE CHOCOLATE NEGRO EN TROZOS.
Elaboración: para la pasta brisa, poner en el vaso todos los ingredientes y programar 20 segundos a velocidad 6. Retirar y dejar reposar en el frigorífico una hora. Precalentar el horno a 180º. Estirar la masa con ayuda del rodillo y forrar con esta las tartaletas de 8-10 cm. Hornear cinco minutos y deje enfriar. Para la trufa de chocolate, introducir en el vaso la nata, el azúcar y el chocolate. Programar cuatro min. a 90º y velocidad 2. Bajar la temperatura a 37º. Colocar la mariposa en las cuchillas y programar un minuto a velocidad 4. Añadir la mantequilla para emulsionar. Rellenar las tartaletas sin cubrirlas totalmente y reservar. Para el cremoso gran cru, poner el chocolate en el vaso y triturar 10 segundos a velocidad 7, reservar en un bol. Sin lavar el vaso, poner la nata, la leche, el azúcar y la yema y programar cinco minutos a 90º y velocidad 2. Colar esta crema sobre el chocolate y mezclar con la espátula. Verter en el vaso el contenido del bol y batir 10 segundos a velocidad 2. Guardar en un recipiente hermético y dejar reposar 12 horas en el frigorífico. Para la salsa de chocolate, colocar la nata en el vaso y programar tres minutos a 90º y velocidad 2. Añadir el chocolate troceado y programar 30 segundos a velocidad 2. Dejar enfriar.
Presentación: colocar la tartaleta en el centro del plato y verter una cucharada de salsa sobre la trufa. Hacer una quenelle de cremoso y colocar encima de la tartaleta. Decorar con salsa de toffe, una frambuesa y sal gruesa.
Tiempo de preparación: 2 horas y 35 minutos
 
El mundo de la cocina está cambiando, por ello los grandes de los fogones se suman al fenómeno Thermomix, demostrando que la calidad, los galardones y los platos elaborados no están reñidos con la innovación. ¿Quiere conocer más de ellos?
MARIO SANDOVAL. Este madrileño cuenta con una estrella Michelin desde 2004 y dos soles en la Guía Repsol al frente de su restaurante Coque, ubicado en Humanes, Madrid. Su sello: cocina de vanguardia inspirada en referentes tradicionales.
RICARDO SANZ. Tras cuatro años en Tokio para aprender el arte culinario japonés, abrió el restaurante Kabuki (Madrid), galardonado con una estrella Michelin. En su cocina adopta parte de las técnicas y conocimientos adquiridos en Japón.
ORIOL BALAGUER. Tras su paso por las mejores pastelerías de España y Bélgica y trabajar siete años en el equipo de Ferran Adriá, creó la marca que lleva su nombre. Ejecuta una gastronomía dulce intentando depurar las técnicas artesanales.
ANDRÉS MADRIGAL. Cocinero madrileño formado con los grandes de Europa y España que cuenta con dos estrellas Michelin en su restaurante Bistro Madrigal (Madrid). Hoy es director gastronómico de Kitchen Club, donde imparte cursos de cocina.
PEPE RODRÍGUEZ. Ha sido galardonado con el premio Nacional de Gastronomía 2010 y hoy es el chef del restaurante Bohio (Toledo), reconocido con una estrella Michelin. Elegante y armónico, en sus recetas están presentes las raíces manchegas.

Belén Esteban se carga a los novios de Andreíta

13.02.2017 16:14
Bin Laden, que servidora sepa, no ha sufrido la misma persecución. Que no sé qué hace Javier Urra que no se pone un carcaj y sale en su búsqueda con ese cabello tan espeso al viento cual Mi pequeño Pony. Ya sé que ya no es el defensor del Menor pero tampoco iba a preocuparme de buscar en Google quién es el nuevo. Que dejen a Belén tranquila como lo que es, una madre coraje y un icono de la postmodernidad.
 
 
Lo pensaba viendo Sálvame de Luxe con un Jorge Javier 'Rey Catódico' y 'Grande de España', si Warhol, el hombre, viviera: 1º. ¿Cómo tendría el flequillo? 2º. ¿Lo mantendría lacio o se habría hecho unas tenacillas como la Duquesa de Alba, que le gusta el afro más que a Eugenia un comunicado oficial? Y 3º. ¿A quién eligiría para cenar en el Palace como hizo otrora con Pitita y Ana García Obregón con vestido globo y rodillas infames? No me cabe duda: a Belén Esteban. Si es como nuestra Lana Turner española. Le falta cargarse a un novio futuro de Andreíta.
 
Y le habría hecho mil retratos. O mejor, videoinstalaciones con ella diciendo verdades como puños como: «Por mi hija, ma-to», que a mí me pone los vellos como escarpias. Ni Liz Taylor volvería a tener otra serie litográfica, la pobre, que está como una calcamonía por la pérdida de Michael Jackson, mientras la madre putativa del muchacho de nariz implosionada, nunca había tenido un cutis mejor. Que Michael le ha dejado varios botes de La Prairie en herencia además de esos niños que tienen pinta de estar al tanto de los últimos y más exclusivos avances tecnológicos en belleza y estética.
 
Ni tampoco Elvis Presley nos apuntaría con su revólver que, aún gordo gordísimo, no hay quién lo encuentre. Como a Isabel Preysler en la Fashion Night. Todo el mundo, propios y extraños que me resulta tan cursi la coletilla, se preguntaba ¿Dónde está Isabel? ¿Dónde está Isabel? Daban ganas de responder: «Haciendo escabeches» pero no quería pasarme de ochentosa.
 
Además, Millán Salcedo con las mismas trazas que Cayetano vestido por Armani, o seasé, terrible, estaba por allí cerca y pasaba de hacerle competencia. Servidora tenía a Carmen Lomana dirigiendo mis pasos entre zanjas y tuneladoras aunque, los suyos, entre los brillantes y corales de sus sandalias, sufrieran una gincana perpetua. «Estoy fascinada, la gente me quiere y los jóvenes me adoran cuando podrían ser mis nietos».
 
Normal, nadie ha tenido una abuela así de estupenda. La mía era más como Alfonso Díez. Con la cocorota rala. Pero ella abría los ojos como platos, igualito igualito a cuando servidora descubrió los affaires continuos de Jesús Mariñas y Rafael Amargo. A punto estuve de darme un atracón de campurrianas con Cola Cao como Antonio de la Torre en la última película de Sánchez Arévalo para, del azúcar, quitarme esa imagen de la cabeza y sustituirla por una apoplejía. Y lo peor, cuando el niño del bailaor decía a su madre: «Mamá, un señor mayor dice que fue novio de papá en la tele». A mí, me definen como «señor mayor» y ese niño ya puede ir corriendo por donde no haya cantos.Bin Laden, que servidora sepa, no ha sufrido la misma persecución. Que no sé qué hace Javier Urra que no se pone un carcaj y sale en su búsqueda con ese cabello tan espeso al viento cual Mi pequeño Pony. Ya sé que ya no es el defensor del Menor pero tampoco iba a preocuparme de buscar en Google quién es el nuevo. Que dejen a Belén tranquila como lo que es, una madre coraje y un icono de la postmodernidad.
 
Lo pensaba viendo Sálvame de Luxe con un Jorge Javier 'Rey Catódico' y 'Grande de España', si Warhol, el hombre, viviera: 1º. ¿Cómo tendría el flequillo? 2º. ¿Lo mantendría lacio o se habría hecho unas tenacillas como la Duquesa de Alba, que le gusta el afro más que a Eugenia un comunicado oficial? Y 3º. ¿A quién eligiría para cenar en el Palace como hizo otrora con Pitita y Ana García Obregón con vestido globo y rodillas infames? No me cabe duda: a Belén Esteban. Si es como nuestra Lana Turner española. Le falta cargarse a un novio futuro de Andreíta.
 
Y le habría hecho mil retratos. O mejor, videoinstalaciones con ella diciendo verdades como puños como: «Por mi hija, ma-to», que a mí me pone los vellos como escarpias. Ni Liz Taylor volvería a tener otra serie litográfica, la pobre, que está como una calcamonía por la pérdida de Michael Jackson, mientras la madre putativa del muchacho de nariz implosionada, nunca había tenido un cutis mejor. Que Michael le ha dejado varios botes de La Prairie en herencia además de esos niños que tienen pinta de estar al tanto de los últimos y más exclusivos avances tecnológicos en belleza y estética.
 
Ni tampoco Elvis Presley nos apuntaría con su revólver que, aún gordo gordísimo, no hay quién lo encuentre. Como a Isabel Preysler en la Fashion Night. Todo el mundo, propios y extraños que me resulta tan cursi la coletilla, se preguntaba ¿Dónde está Isabel? ¿Dónde está Isabel? Daban ganas de responder: «Haciendo escabeches» pero no quería pasarme de ochentosa.
 
Además, Millán Salcedo con las mismas trazas que Cayetano vestido por Armani, o seasé, terrible, estaba por allí cerca y pasaba de hacerle competencia. Servidora tenía a Carmen Lomana dirigiendo mis pasos entre zanjas y tuneladoras aunque, los suyos, entre los brillantes y corales de sus sandalias, sufrieran una gincana perpetua. «Estoy fascinada, la gente me quiere y los jóvenes me adoran cuando podrían ser mis nietos».
 
Normal, nadie ha tenido una abuela así de estupenda. La mía era más como Alfonso Díez. Con la cocorota rala. Pero ella abría los ojos como platos, igualito igualito a cuando servidora descubrió los affaires continuos de Jesús Mariñas y Rafael Amargo. A punto estuve de darme un atracón de campurrianas con Cola Cao como Antonio de la Torre en la última película de Sánchez Arévalo para, del azúcar, quitarme esa imagen de la cabeza y sustituirla por una apoplejía. Y lo peor, cuando el niño del bailaor decía a su madre: «Mamá, un señor mayor dice que fue novio de papá en la tele». A mí, me definen como «señor mayor» y ese niño ya puede ir corriendo por donde no haya cantos.
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