Eve Valois nació fea hasta que se operó

14.05.2017 20:57
Preservar una buena imagen es de vital importancia para las marcas industriales. Conseguirla les supone enormes cantidades de tiempo y dinero, pero la pueden perder rápidamente.
En este terreno, marca un hito la decisión que ha tomado el francés Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que ha denegado la utilización comercial de la marca «Lolo Ferrari» a la artista de variedades Eve Valois, famosa por poseer una medida de busto -obsérvese la foto- de 130 centímetros. De esta forma pretende proteger la imagen de Ferrari, la famosa marca italiana de coches deportivos.
 
Eve Valois había solicitado el registro de la marca «Lolo Ferrari» en las oficinas de INPI, en Niza, el día 23 de noviembre del año pasado. Tras un exhaustivo análisis, esta institución ha decidido que Eve pretendía la utilización parcial, en su beneficio, de la marca Ferrari e impone que cambie de nombre artístico.
Pero Eve no se ha dado por vencida y a través de su abogado, Serge Pautot, ha hecho saber que seguirá utilizando el nombre de «Lolo Ferrari», derecho que pretende asegurarse con una decisión judicial. Con tal objetivo ha presentado una apelación a la decisión del INPI ante el Tribunal de Aix en Provence, que debe fallar en el plazo de un mes.
 
No es la primera vez que Eve Valois es objeto de controversia con una marca de automóviles por motivos de imagen.
 
Durante el pasado verano, la prensa británica reflejó los intentos de Rolls Royce, la marca británica de coches de lujo, por conseguir una decisión judicial que impidiera a la cabaretera francesa utilizar sus modelos en actos promocionales.
No hay ninguna constancia de que los hombres de Rolls Royce hayan conseguido su propósito. De haberlo logrado, hubieran creado un curioso precedente. Por ejemplo, Lacoste podría prohibir a los feos usar en público sus «polos».
 
Precisamente, la exhuberante «Lolo», fruto de los últimos adelantos en materia de cirugía estética, crea con silicona un nuevo cánon sobre la belleza.
Maltratada psicológicamente por el hecho de ser fea y también por su madre, buscó en el bisturí -que no ha dejado parte de su cuerpo intacto- el remedio a todos sus problemas.
 
«Sólo» ha tenido que pasar diecinueve veces por el quirófano para ahuyentar a los fantasmas de su niñez. El lado positivo es que, por lo menos, está contenta con el resultado. «Amo mis senos», decía la francesa a Pepe Navarro en una ocasión en que fue invitada a Esta noche cruzamos el Mississippi.
Y una vez satisfecha del resultado y sin complejos sólo le acechan pequeños «problemas cotidianos». Cinco kilos -2,5 en cada lado- le impiden volar en el Concorde. Los mismos que no le dejan dormir boca abajo o realizar ciertos movimientos.
Ahora tiene previsto nuevas citas con el quirófano y sus ya conocidos médicos. Un retoque en la nariz y alguna que otra inyección de suero fisiológico cada cierto tiempo que le permite mantener en pie sus atributos.Preservar una buena imagen es de vital importancia para las marcas industriales. Conseguirla les supone enormes cantidades de tiempo y dinero, pero la pueden perder rápidamente.
En este terreno, marca un hito la decisión que ha tomado el francés Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), que ha denegado la utilización comercial de la marca «Lolo Ferrari» a la artista de variedades Eve Valois, famosa por poseer una medida de busto -obsérvese la foto- de 130 centímetros. De esta forma pretende proteger la imagen de Ferrari, la famosa marca italiana de coches deportivos.
Eve Valois había solicitado el registro de la marca «Lolo Ferrari» en las oficinas de INPI, en Niza, el día 23 de noviembre del año pasado. Tras un exhaustivo análisis, esta institución ha decidido que Eve pretendía la utilización parcial, en su beneficio, de la marca Ferrari e impone que cambie de nombre artístico.
 
Pero Eve no se ha dado por vencida y a través de su abogado, Serge Pautot, ha hecho saber que seguirá utilizando el nombre de «Lolo Ferrari», derecho que pretende asegurarse con una decisión judicial. Con tal objetivo ha presentado una apelación a la decisión del INPI ante el Tribunal de Aix en Provence, que debe fallar en el plazo de un mes.
No es la primera vez que Eve Valois es objeto de controversia con una marca de automóviles por motivos de imagen.
Durante el pasado verano, la prensa británica reflejó los intentos de Rolls Royce, la marca británica de coches de lujo, por conseguir una decisión judicial que impidiera a la cabaretera francesa utilizar sus modelos en actos promocionales.
No hay ninguna constancia de que los hombres de Rolls Royce hayan conseguido su propósito. De haberlo logrado, hubieran creado un curioso precedente. Por ejemplo, Lacoste podría prohibir a los feos usar en público sus «polos».
Precisamente, la exhuberante «Lolo», fruto de los últimos adelantos en materia de cirugía estética, crea con silicona un nuevo cánon sobre la belleza.
Maltratada psicológicamente por el hecho de ser fea y también por su madre, buscó en el bisturí -que no ha dejado parte de su cuerpo intacto- el remedio a todos sus problemas.
 
«Sólo» ha tenido que pasar diecinueve veces por el quirófano para ahuyentar a los fantasmas de su niñez. El lado positivo es que, por lo menos, está contenta con el resultado. «Amo mis senos», decía la francesa a Pepe Navarro en una ocasión en que fue invitada a Esta noche cruzamos el Mississippi.
Y una vez satisfecha del resultado y sin complejos sólo le acechan pequeños «problemas cotidianos». Cinco kilos -2,5 en cada lado- le impiden volar en el Concorde. Los mismos que no le dejan dormir boca abajo o realizar ciertos movimientos.
Ahora tiene previsto nuevas citas con el quirófano y sus ya conocidos médicos. Un retoque en la nariz y alguna que otra inyección de suero fisiológico cada cierto tiempo que le permite mantener en pie sus atributos.