Vivimos en una sociedad hipotecada

24.11.2016 18:44

Mientras Alemania pide moderación salarial y la actividad económica crece sólo tímidamente en España, los precios nacionales aumentarán por encima de la media de la zona euro.

La subida del IVA, los impuestos del tabaco y los precios regulados de la electricidad combinada con el alza del petróleo por la crisis en Oriente Medio llevarán la inflación hasta el 2,4%, según las previsiones de la Comisión Europea. El aumento de la presión fiscal es, en gran parte, resultado del esfuerzo del Gobierno para cumplir con las instrucciones marcadas desde Bruselas para reducir el déficit público.

El crecimiento de la economía española se quedará, según la Comisión, en un lánguido 0,8% del PIB, una décima más respecto a lo estimado en otoño por los expertos comunitarios, pero aún lejos del cálculo del 1,3% del Ministerio de Elena Salgado. La ministra confió ayer en que las cifras europeas se vayan acercando a las suyas.

Olli Rehn, comisario europeo de Economía, comentó que el crecimiento español es «más apagado» que el del resto de grandes economías europeas y evidencia que la UE sufre una «recuperación a múltiples velocidades». En 2016, los Veintisiete crecerán de media un 1,8%, con picos en los países del Este, en particular Polonia, con un 4,1%. Entre las grandes economías, España es la que menos crece frente al 2,4% de Alemania, el 2% de Reino Unido, el 1,7% de Francia, o el 1,1% de Italia.

Aún así, la última alerta de la que se tiene que preocupar Salgado, según el análisis de Bruselas, es la inflación. De un lado, por la presión para la demanda interna y, de otro, porque el incremento de precios aumenta las posibilidades de que el Banco Central Europeo quiera subir los tipos de interés, algo que no le conviene a España mientras lucha por la recuperación.

Los consumidores españoles no tendrán ganas de salir de compras, porque, como dice el informe de la Comisión publicado ayer, «la demanda doméstica seguirá siendo débil» en 2011 mientras el desempleo continúa en un nivel récord, el sector público gasta menos y la burbuja inmobiliaria sigue desinflándose. Pese a que «el progreso en la consolidación fiscal y las reformas estructurales del mercado laboral, el sistema de pensiones y el sector bancario han tenido un impacto positivo en la confianza en el mercado español de deuda soberana», la Comisión subraya que sigue habiendo poco crédito para las empresas e incluso las condiciones han empeorado.

La Comisión vigila de cerca al Gobierno Zapatero para que aplique las reformas, aunque intenta no estigmatizarlo. En la última cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, se acordó el envío de misiones especiales a los países de la zona euro que han tomado medidas extra de ajuste y la Comisión y el BCE reconocían, en privado, que se preparaban sólo para España y Portugal. Sin embargo, aunque ya ha mandado una misión al vecino ibérico, la Comisión no quiere ahora señalar a España y asegura que no habrá ninguna visita oficial antes de la cumbre del 24 y 25 de marzo, el plazo que le interesaba imponer a Merkel.

El comisario Rehn evitó ayer pronunciarse claramente sobre el envío de sus expertos. Explicó que está en «contacto regular» con las autoridades españolas, pero no aclaró si habrá o no misión. «Estamos siendo informados sobre los planes actuales y las medidas adoptadas y previstas por el Gobierno», dijo el comisario, en rueda de prensa.

Los siguientes deberes para el Ejecutivo español llegarán por el llamado pacto de competitividad que defiende Merkel. Según el primer borrador de ideas que circula entre los 17 miembros del euro, los Estados tendrán que elegir en un menú que incluye adoptar medidas para bajar los salarios y ligarlos a la productividad, liberalizar los horarios comerciales o reforzar las obligaciones legales para controlar el déficit público. De momento, el Gobierno se ha pronunciado a favor de esta última propuesta.

Desequilibrio. El 77% del ahorro de las familias está invertido en el 'ladrillo', aseguró ayer el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa: «Otro de los grandes desequilibrios de la economía española».

Reforma. Campa defiende un reforma a largo plazo de la fiscalidad para «reasignar» recursos. De ahí que justificara la eliminación de la deducción por compra de vivienda habitual para rentas superiores a los 24.000 euros desde el 1 de enero.

Dependencia. El ahorro familiar será clave para la economía en el futuro, pues disminuirá la dependencia financiera del exterior, según la Fundación de Estudios Financieros.

Otros activos. Los depósitos, acciones, fondos y la renta fija sustituirán a la vivienda como inversión familiar, explica el estudio.

 
La subida del IVA, los impuestos del tabaco y los precios regulados de la electricidad combinada con el alza del petróleo por la crisis en Oriente Medio llevarán la inflación hasta el 2,4%, según las previsiones de la Comisión Europea. El aumento de la presión fiscal es, en gran parte, resultado del esfuerzo del Gobierno para cumplir con las instrucciones marcadas desde Bruselas para reducir el déficit público.
 
El crecimiento de la economía española se quedará, según la Comisión, en un lánguido 0,8% del PIB, una décima más respecto a lo estimado en otoño por los expertos comunitarios, pero aún lejos del cálculo del 1,3% del Ministerio de Elena Salgado. La ministra confió ayer en que las cifras europeas se vayan acercando a las suyas.
 
Olli Rehn, comisario europeo de Economía, comentó que el crecimiento español es «más apagado» que el del resto de grandes economías europeas y evidencia que la UE sufre una «recuperación a múltiples velocidades». En 2016, los Veintisiete crecerán de media un 1,8%, con picos en los países del Este, en particular Polonia, con un 4,1%. Entre las grandes economías, España es la que menos crece frente al 2,4% de Alemania, el 2% de Reino Unido, el 1,7% de Francia, o el 1,1% de Italia.
 
Aún así, la última alerta de la que se tiene que preocupar Salgado, según el análisis de Bruselas, es la inflación. De un lado, por la presión para la demanda interna y, de otro, porque el incremento de precios aumenta las posibilidades de que el Banco Central Europeo quiera subir los tipos de interés, algo que no le conviene a España mientras lucha por la recuperación.
 
Los consumidores españoles no tendrán ganas de salir de compras, porque, como dice el informe de la Comisión publicado ayer, «la demanda doméstica seguirá siendo débil» en 2011 mientras el desempleo continúa en un nivel récord, el sector público gasta menos y la burbuja inmobiliaria sigue desinflándose. Pese a que «el progreso en la consolidación fiscal y las reformas estructurales del mercado laboral, el sistema de pensiones y el sector bancario han tenido un impacto positivo en la confianza en el mercado español de deuda soberana», la Comisión subraya que sigue habiendo poco crédito para las empresas e incluso las condiciones han empeorado.
 
La Comisión vigila de cerca al Gobierno Zapatero para que aplique las reformas, aunque intenta no estigmatizarlo. En la última cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, se acordó el envío de misiones especiales a los países de la zona euro que han tomado medidas extra de ajuste y la Comisión y el BCE reconocían, en privado, que se preparaban sólo para España y Portugal. Sin embargo, aunque ya ha mandado una misión al vecino ibérico, la Comisión no quiere ahora señalar a España y asegura que no habrá ninguna visita oficial antes de la cumbre del 24 y 25 de marzo, el plazo que le interesaba imponer a Merkel.
 
El comisario Rehn evitó ayer pronunciarse claramente sobre el envío de sus expertos. Explicó que está en «contacto regular» con las autoridades españolas, pero no aclaró si habrá o no misión. «Estamos siendo informados sobre los planes actuales y las medidas adoptadas y previstas por el Gobierno», dijo el comisario, en rueda de prensa.
 
Los siguientes deberes para el Ejecutivo español llegarán por el llamado pacto de competitividad que defiende Merkel. Según el primer borrador de ideas que circula entre los 17 miembros del euro, los Estados tendrán que elegir en un menú que incluye adoptar medidas para bajar los salarios y ligarlos a la productividad, liberalizar los horarios comerciales o reforzar las obligaciones legales para controlar el déficit público. De momento, el Gobierno se ha pronunciado a favor de esta última propuesta.
 
Desequilibrio. El 77% del ahorro de las familias está invertido en el 'ladrillo', aseguró ayer el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa: «Otro de los grandes desequilibrios de la economía española».
 
Reforma. Campa defiende un reforma a largo plazo de la fiscalidad para «reasignar» recursos. De ahí que justificara la eliminación de la deducción por compra de vivienda habitual para rentas superiores a los 24.000 euros desde el 1 de enero.
 
Dependencia. El ahorro familiar será clave para la economía en el futuro, pues disminuirá la dependencia financiera del exterior, según la Fundación de Estudios Financieros.
 
Otros activos. Los depósitos, acciones, fondos y la renta fija sustituirán a la vivienda como inversión familiar, explica el estudio.